La crisis de fiabilidad del motor japonés y las vibraciones del AMR26 lastran a Fernando Alonso y Lance Stroll al último puesto del Mundial de Constructores
La temporada 2026 ha comenzado como un desafío mayúsculo para la estructura de Silverstone, que actualmente ocupa la última posición de la tabla tras cuatro citas disputadas. Esta situación refleja las severas dificultades de adaptación a la nueva normativa técnica y a una motorización que no ha cumplido con las expectativas iniciales.
El optimismo generado por la integración de nuevas figuras técnicas ha chocado frontalmente con la cruda realidad de la pista desde el primer kilómetro. Los problemas de juventud del monoplaza se hicieron evidentes en los test de pretemporada, dejando al equipo en una posición vulnerable. Por ahora, la escudería lucha por estabilizar una plataforma mecánica que se muestra errática y poco competitiva.
El calvario de la fiabilidad y las vibraciones del AMR26
La pretemporada en Baréin ya anticipaba un escenario de extrema complejidad para el equipo británico, marcando lo que muchos definieron como una auténtica pesadilla técnica. Los ingenieros detectaron fallos recurrentes en el sistema de baterías suministrado por Honda, lo que impidió cumplir con el programa de trabajo previsto. Estas deficiencias mecánicas obligaron a reducir drásticamente el kilometraje, dejando al monoplaza con un déficit de datos alarmante frente a sus rivales.
A los problemas del propulsor se sumaron unas vibraciones severas en el chasis que comprometieron seriamente la integridad de los componentes internos del coche. Fernando Alonso llegó a describir estas oscilaciones como «físicamente dolorosas«, lo que evidencia la dureza de un monoplaza aún por pulir. Esta inestabilidad estructural impidió que los pilotos pudieran buscar los límites del vehículo durante las tandas largas de entrenamiento en el desierto. Como consecuencia directa de esta fragilidad, la actividad en pista de Aston Martin fue la más baja de toda la parrilla internacional.
Un inicio sin puntos y la hoja de ruta hacia la recuperación
Tras completar las giras de Australia, China, Japón y Miami, el casillero de puntos de Aston Martin permanece totalmente vacío en el campeonato. Fernando Alonso y Lance Stroll se encuentran en una situación inédita, siendo junto a los pilotos de Cadillac los únicos integrantes de la parrilla que no han puntuado. El mejor resultado cosechado hasta la fecha es un discreto decimoquinto puesto logrado por el asturiano en el trazado de Florida.
El rendimiento puro del monoplaza se sitúa todavía muy lejos de la zona media, acusando una falta de velocidad que lastra cualquier estrategia de carrera. En Miami, el equipo reconoció con honestidad que su ritmo de carrera se encuentra a un segundo de distancia del grupo que lucha por los puntos. Sin embargo, el hecho de finalizar la prueba con ambos coches por primera vez en el año ha supuesto un pequeño respiro para la moral de los mecánicos.
El enfoque del departamento técnico, que cuenta con el asesoramiento de Adrian Newey, se centra ahora en un rediseño básico para intentar salvar la segunda mitad del calendario. Las próximas citas en suelo europeo serán fundamentales para introducir las evoluciones necesarias que permitan desbloquear el potencial real del AMR26. Con estos cambios, la escudería confía en abandonar el fondo de la tabla y comenzar a justificar una alianza con Honda que, de momento, atraviesa su hora más baja.
