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El cuadro torero cayó ante Universidad Católica de Chile y dejó una imagen preocupante: un equipo sin ideas, golpeado futbolísticamente y cada vez más lejos del sueño continental


Barcelona SC se midió la noche del 29 de abril ante Universidad Católica de Chile por la fecha 3 de la Copa Libertadores, en un encuentro donde al cuadro chileno le bastaron apenas 22 minutos para silenciar el Monumental y dejar expuesta la dura realidad futbolística que vive hoy el equipo torero.

Y si bien la poca afición amarilla que llegó al estadio esperaba un resultado que mantuviera viva la ilusión copera, y sobre todo que sirviera como antesala, a los 101 años de vida institucional que el club celebrará este 1 de mayo, el ambiente terminó siendo una mezcla de frustración, silencio y preocupación.

Barcelona SC arrancó dominando los primeros minutos del encuentro, pero todo quedó ahí. El Monumental lucía vacío, y ni el buen horario ni los precios accesibles lograron convencer a una hinchada cansada de los malos resultados y del pobre funcionamiento futbolístico del equipo.

La noche comenzó a derrumbarse al minuto 17, cuando Fernando Zampedri abrió el marcador para Universidad Católica. Y apenas cinco minutos después, al 22 Clemente Montes liquidó prácticamente el partido ante un Barcelona SC lento, sin reacción y sin ideas.

Un equipo partido emocional y futbolísticamente. Tan evidente era la frustración, que durante la pausa de hidratación el delantero Darío Benedetto explotó contra sus compañeros en una escena que rápidamente se viralizó: “¡La concha put.. de su madre! ¡Así no, eh! ¡Así no! Puede ser lo que quieran, muchachos, pero las ganas tienen que estar. Dejémonos de romper los huev… Toquemos la pelota, viejo. ¿Qué pasa?”

Las palabras del goleador argentino reflejaron el sentir de gran parte de la hinchada torera. Porque más allá del resultado, lo que preocupa es la imagen de un equipo que parece haber perdido la identidad aguerrida que mostró a inicio de temporada.

Ese Barcelona SC que eliminó a Argentinos Juniors y Botafogo, dejando fuera a dos favoritos continentales, hoy parece muy lejano. Aquel equipo que competía con intensidad y carácter dio paso a uno sin creatividad, sin peso ofensivo y sin respuestas futbolísticas.

Ni siquiera el descuento de Milton Céliz al minuto 79 logró cambiar la sensación que dejó el encuentro. De hecho, volvió a quedar expuesto un problema que se viene repitiendo hace varias fechas: Benedetto termina retrocediendo demasiados metros para generar juego porque el equipo no tiene creación en el mediocampo.

Y aunque las lesiones de jugadores importantes como Joao Rojas y Luis Cano golpearon fuerte al plantel, también queda claro que Barcelona SC tiene una plantilla corta y limitada en ciertas posiciones. Desde el inicio de la temporada se evidenció la falta de un volante creativo capaz de darle pausa, claridad y generación de juego al equipo.

Hoy el presente es preocupante. Barcelona SC prácticamente quedó eliminado de la Copa Libertadores sin sumar puntos en 3 encuentros y apenas mantiene una ilusión matemática de alcanzar un cupo a Copa Sudamericana. Mientras tanto, en LigaPro el equipo también perdió terreno y ya está a seis puntos del líder Independiente del Valle.

Tras la derrota, César Farías reconoció una de las principales falencias del plantel: “Nosotros tenemos una carencia en el frente de ataque, es algo que está trabajando el club de cara a cuando se abra el libro de pases. No es un secreto para nadie”.

Pero la afición amarilla es una hinchada acostumbrada a competir, a exigir resultados y a sentirse representada dentro de la cancha. Y hoy el equipo no transmite eso. El problema ya parece ir más allá de lo futbolístico: también se nota desgaste físico, mental y anímico.

Y aunque este semestre deja aspectos positivos como los casi cinco millones de dólares generados por la participación en Libertadores y el buen nivel mostrado por jugadores como José David Contreras, Jhonny Quiñónez y Darío Benedetto, también obliga a revisar rendimientos individuales muy bajos.

Jugadores como Sergio Núñez o Héctor Villalba han quedado en deuda, mientras otros futbolistas, como Jonnathan Mina uno de los mejores asistentes de la temporada pasada, apenas han sido aprovechados por el cuerpo técnico.

A este panorama se añaden los problemas extrafutbolísticos, evidenciados por una dirigencia ausente y la situación del presidente, quien permaneció privado de libertad entre Febrero y Abril en el marco del caso “Goleado”. Estos hechos han impactado de manera significativa a la institución, profundizando la incertidumbre en la hinchada, que demanda cambios estructurales urgentes.

Y  lo que debía ser un año de celebración por los 101 años de historia, comienza a parecerse peligrosamente al oscuro camino de temporadas anteriores. Porque Barcelona SC no puede acostumbrarse a sobrevivir solo de historia y escudo. Ya es hora de cambios, de autocrítica y de volver a construir un equipo que represente la grandeza de su gente. El pueblo amarillo puede no puede volver a vivir los mismos errores de años anteriores.