El equipo de Simeone derrota 4-1 al Brujas en el Metropolitano con una exhibición goleadora de Alexander Sørloth y certifica su presencia en la siguiente ronda de la Champions League
El Metropolitano vivió una de esas ‘tardes’ europeas donde la eficacia se impuso al control territorial sobre el césped. El Atlético de Madrid afrontaba la vuelta de los dieciseisavos de final con la responsabilidad de hacer valer su condición de favorito ante un Brujas respondón. Con esto, el conjunto de Diego Pablo Simeone planteó un encuentro de transiciones rápidas que terminó por castigar con dureza cada concesión del equipo belga.
La primera mitad comenzó con un ritmo vibrante que encontró su recompensa pronto a través de una conexión directa y vertical. En el minuto 23, Alexander Sørloth inauguró el marcador tras aprovechar un servicio de Jan Oblak, quien demostró su visión de juego desde la portería. Sin embargo, el Brujas reaccionó antes del descanso gracias a un cabezazo de Joel Ordóñez en un saque de esquina que devolvió la igualdad momentánea al marcador.
Eficacia y gol: el análisis estadístico del pase a octavos
La victoria del Atlético de Madrid por 4-1 se cimentó sobre una lectura magistral de las áreas, a pesar de no dominar la posesión del balón. El conjunto visitante controló el esférico con un 55% de posesión y generó hasta 7 saques de esquina, pero careció del colmillo necesario en los metros finales. Por el contrario, los locales supieron gestionar sus fases de ataque con una precisión quirúrgica, logrando un 84% de acierto en sus 464 pases totales.
La diferencia de pegada quedó reflejada en la estadística de disparos, donde el Atlético convirtió casi todas sus llegadas de peligro real. De los 14 tiros totales realizados por los rojiblancos, 5 fueron dirigidos a puerta y 4 terminaron besando la red de la portería defendida por Mignolet. Mientras tanto, el Brujas acumuló 11 disparos, pero se topó con la figura de Jan Oblak, quien registró 5 paradas determinantes para evitar cualquier intento de remontada.
En el plano defensivo, la intensidad del bloque de Simeone fue clave para desactivar el juego asociativo del rival en la zona de creación. El Atlético firmó 16 entradas exitosas y mantuvo la disciplina táctica cometiendo únicamente 5 faltas en todo el encuentro, recibiendo solo una tarjeta amarilla para Marcos Llorente. Esta solidez permitió que, tras el gol de Johnny Cardoso en el minuto 48 después de un gran control orientado con el pecho, el partido se decantara definitivamente hacia el bando local.
Un ‘hat trick’ para la historia y el desafío de los octavos de final
La segunda parte se convirtió en el monólogo goleador de Alexander Sørloth, quien cerró su cuenta particular con dos tantos más en los minutos 76 y 87. El último de ellos llegó tras una asistencia de Matteo Ruggeri, sellando una actuación individual que desató la euforia en las gradas del Metropolitano. Con este resultado, el Atlético de Madrid garantiza su plaza entre los dieciséis mejores equipos del continente, cumpliendo el objetivo prioritario de la temporada europea.
La clasificación sitúa ahora al club en un escenario de máxima exigencia, donde los posibles rivales pertenecen a la élite absoluta de la competición. Al haber superado la ronda de dieciseisavos, el Atlético se medirá en octavos de final a uno de los equipos del Top 8 que evitaron esta fase previa. Entre los posibles cruces de mayor dificultad para los madrileños destacan el Liverpool o el Tottenham, dos de los grandes aspirantes al título este año en la Champions League.
Un factor determinante para la próxima eliminatoria será la condición de localía, marcada por el formato actual del torneo de la UEFA. Debido a su paso por los dieciseisavos de final, el Atlético de Madrid sabe que deberá disputar el partido de vuelta de los octavos de final fuera de casa. Así, el equipo de Simeone buscará reeditar la solidez mostrada ante el Brujas para intentar decantar la balanza en el Metropolitano antes de viajar a territorio británico.
