AC Milan, el resurgir de un grande

Para toda aquella generación nacida en la década de los 90, hoy en día hablar del Milan es, inevitablemente, echar un vistazo a aquellos magníficos años donde tantos nos enamoramos de este deporte en el que un había un conjunto que vestía de rojo y negro, dominaba Europa y era respetado y temido por todo el mundo 


Antes de que Cruyff revolucionara el mundo del balompié con su idea del fútbol total y sembrara el germen de lo que luego sería el Barça de Guardiola, un tal Arrigo Sacchi se adelantó al genio holandés y confeccionó un equipo prácticamente imbatible. Baresi, Maldini, Costacurta y Tassotti, Ancelotti, Rikjaard, Gullit, Marco van Basten y un larguísimo etcétera de leyendas que coincidieron bajo las órdenes de Sacchi y que llevaron al fútbol a su máxima expresión con un Milan de ensueño. El Milan era el espejo en el que se miraban todos los equipos, soñando con algún día llegar a parecerse a ese súper equipo italiano que practicaba un fútbol difícil de igualar.

Fuente: uefa.com

Con la llegada del nuevo siglo, estos nombres fueron sustituidos por los de otras leyendas como Shevchenko, Inzaghi, Pirlo, Nesta, Kaká, Cafú… cambiaban los nombres, pero el gen ganador histórico del Milan seguía intacto y los títulos no paraban de llegar. En 2007, con Ancelotti en el banquillo, los rossoneri consiguieron su séptima Champions League, que los dejaba a dos orejonas de alcanzar al Real Madrid como club más laureado de la historia. Liderados por un joven Kaká que ganaría ese año el Balón de Oro, parecía que la historia del Milan se iba a seguir escribiendo a base de victorias y victorias en los libros de historia del fútbol.

Sin embargo, por capricho del destino, esa final significó un antes y un después en la historia reciente del conjunto milanés. Desde 2007, el Milan ha ido cuesta abajo y sin frenos con la excepción de la liga que consiguieron en 2011. Especialmente duro ha sido el último lustro, donde los rossoneri se han visto superados ya no sólo por una Juventus intratable estos años, sino por Nápoles, Fiorentina, Roma y otros cuadros que han apeado al Milan de las plazas europeas y por ende, de poder atraer a los mejores jugadores.  Idéntico proceso ha sufrido el otro conjunto de Milán, el Ínter, que desde el triplete bajo las órdenes de Mourinho, tampoco levanta cabeza y suma más decepciones que alegrías.

El conjunto rossonero afrontaba este mercado veraniego como una continuación de la pesadilla en la que estaban inmersos. Incluso peor, ya que el jefe de la institución y su mano derecha, Silvio Berlusconi y Adriano Galliani, dos hombres clave en la triunfal historia del club, ya no estaban al mando. Ahora el poder correspondía a Li Yonghong y a su grupo empresarial chino tras un largo y arduo proceso de venta en el que el único perjudicado fue el propio Milan.

Donnarumma está destinado a ser el guardián de la portería rossoneri (fuente: acmilan.com)

El empresario chino no lo tuvo nada fácil y es que a la primera de cambio el tren del Milan parecía volver a descarrilarse después de que el emblema del club, Gigi Donnarumma, hiciera público su deseo de marcharse del club. Tras una serie de tiras y aflojas y con grandes clubes como el Real Madrid acechando, sorprendentemente el jovencísimo portero decidía renovar, suponiendo éste la primera piedra del nuevo Milan.

Pero lo que ha terminado de entusiasmar a la hinchada rossonera no ha sido tanto la renovación de Donnarumma, como los más de 200 fichajes que se ha dejado el club en lo que llevamos de mercado. Millones que han servido para traer a una mezcla entre jóvenes jugadores como el marfileño Kessié (20 millones) o Andrea Conti (25 millones), dos de los jugadores más destacados del Atalanta la temporada pasada, y jugadores contrastados como Musacchio (18 millones), Ricardo Rodríguez (18 millones), Calhanoglu (22 millones) o Biglia (17 millones). Sin embargo, son dos los nombres propios que han dado a este proyecto un salto definitivo en cuanto a calidad. El primero de ellos es el ex delantero del Oporto André Silva (38 millones) que la temporada pasada en el conjunto portugués anotó 21 goles y se ha destapado como uno de los atacantes más prometedores del panorama mundial. El segundo de ellos llegó por sorpresa para todos y es el defensor italiano Leonardo Bonucci (45 millones), uno de los zagueros más cotizados del mundo y que ha demostrado durante muchos años en la Juventus que es uno de los mejores en su posición. Éste último es todo un mensaje a toda Europa de que el Milan vuelve a disponer de dinero suficiente para acometer cualquier fichaje, por imposible que parece.

De hecho, la mareante cifra de 200 millones de euros gastados es más que probable que aumente en los próximos días con la incorporación de otro delantero que acompañe en la incesante tarea del gol a Silva. Las opciones que se barajan, Kalinic, Aubameyang, Morata, o el Gallo Belloti indican que el dinero no es un impedimento para los italianos, que aspiran a volver a ser el grande que fueron a base de talonario. Una fórmula que no siempre suele salir bien, ya que en un deporte como el fútbol en el que éxito y fracaso se encuentran tan unidos es muy difícil triunfar sólo a base de dinero, más en una liga como la Serie A donde la sombra de la Vecchia Signora es muy alargada. Por lo pronto, el cuadro milanés ha conseguido despertar unas expectativas y una ilusión que hacía mucho tiempo no se respiraba en Milán y ya han dado el primer paso para volver a ser ese equipo que marcó a toda una generación y que espera volver a ver al Milan en el lugar que le corresponde junto a los grandes clubes de la historia.

 Imagen: Página web oficial del AC Milan

Twitter: @suren_95