Castilla, campeón y punto de inflexión para una época

En un momento en el que siempre se escucha la frase hecha de “el fútbol ha cambiado”, merece la pena echar una mirada atrás. En la que las plantillas se servían de futbolistas con calidad y con amor a unos colores. Y un buen ejemplo es el del segundo equipo madridista de 1983. Campeón de Segunda y horno de futbolistas que posteriormente serían figuras en el “A” merengue. Como muestra un botón: la “quinta del Buitre”


El fútbol profesional actual no se entiende sin marcas, sin marketing, sin anuncios o sin nombres propios. Es por eso, junto a otros factores que se dice “el fútbol ha cambiado mucho”. Pues, hubo una época en la que sentirse de un club era de verdad “sentirse” de un club. Futbolistas que defendían la camiseta con un halo de romanticismo que aún existe pero no de forma tan generalizada. Y un ejemplo tiene lugar con el Castilla de 1983.

En los años ochenta fue la década que comenzó con cuatro campeonatos de Liga que irían a parar al País Vasco. Dos títulos para el Athletic Club y otros dos para la Real Sociedad. Antes de volver a una normalidad en la que los grandes clubes volvían a ser los reyes de la competición doméstica. Un poco configurada por las cinco Ligas consecutivas del Real Madrid. Y parte de ese equipo campeón tiene su culmen en el Castilla de la temporada 1983-84. Unas temporadas antes habían participado en la Recopa, ganando en casa y perdiendo fuera, siendo eliminados por diferencia de goles. Su rival entonces: West Ham.

Pero volviendo a la temporada antes mencionada, cabe destacar que fueron campeones con igualdad de puntos con otro filial. El Bilbao Athletic. Un conjunto, el bilbaíno entrenado por un ilustre del club como Iríbar y con futbolistas como Pizo Gómez, Julio Salinas, Andrinúa o Patxi Salinas. De hecho, el futuro jugador del Barcelona fue máximo goleador de la temporada en la división. Por parte del equipo blanco, estaba entrenado también por una leyenda del club como Amancio Amaro. Y en el césped se encontraban futbolistas como Ochotorena en la portería o Michel, Butragueño, Martín Vázquez, Sanchís o Pardeza. La famosa “Quinta del Buitre”.

De los 38 encuentros, ganaron la mitad, empataron 12 y perdieron siete. Y desde la jornada nueve solamente los dos filiales blanco y rojiblanco estuvieron intercambiándose los dos primeros puestos de la tabla. Los otros dos filiales restantes, el Barcelona Athletic y el Atlético Madrileño acabaron en la zona media de la clasificación.

La temporada siguiente fue una campaña que bajaron de liderar esa tabla a estar en puestos medios. Ya sin la Quinta y sin tampoco otros jugadores que fueron buscándose lugar en el fútbol profesional, pero siendo un filial que cambiaría el fútbol de su equipo y tal vez del fútbol español.

Foto: educacionfisicaculturafisica.blogspot

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